Romario de Souza Faria ha vuelto a ser noticia en el fútbol mundial. Tras varios meses en el anonimato, el ex-delantero brasileño publicó una carta en ‘The Players Tribune’, en la que repasó su vida y su carrera. Estas fueron las palabras de Romario:

LAS FIESTAS

«En algunos clubs, es verdad que hice acuerdos que me permitían salir de fiesta. Pero nunca faltaba a los entrenamientos. Eso quiero dejarlo muy claro. Cuando volví a jugar en Brasil, les dije a todos los presidentes: ‘Mirad, me resulta difícil despertarme temprano, así que voy a entrenar por las tardes’.

Ni hacía falta que lo escribieran sobre el papel. Se dijo tanta mierda sobre eso: ‘Que Romário no duerme’. ¡Sí que duerme! Es que se despierta más tarde. ‘Que Romário no entrena’. ¡Sí que entrena! Pero no a las 9 de la mañana. Los directivos lo sabían. Si se lo explicaban a los entrenadores… Bueno, eso ya no era problema mío».

SIN VICIOS

«Jamás he salido de fiesta la noche anterior a un partido. Si había partido el domingo, salía el viernes. Vale, puede que haya pasado algunas veces, pero fue una de cada diez, como máximo.

Y, mira, nunca he fumado. Gracias a Dios, nunca he tomado drogas. Nunca he bebido. Ni una sola gota. ¿Quién ha dicho que hay que emborracharse para pasárselo bien? Lo que siempre me ha gustado mucho, eso sí, es la noche. Es decir, de los males, el menor».




SUS MANDAMIENTOS

«Mi padre tenía cinco mandamientos. No hacer volar cometas. No beber vino. No tomar drogas. No dejar que nadie te joda. Y, al estrechar la mano de alguien, agarrarla firme y mirarle a los ojos. ¿Si los he seguido todos? Amén».

ROMARIO EN LA PLAYA

«Teníamos un partido contra el Fluminense, pero decidí no jugar. Los compañeros se reunieron 24 horas antes para prepararse para el partido, mientras que yo me pasé el día en la playa. Entonces, por algún motivo, decidí que quería jugar y me fui directo al Maracaná.

Llegué retrasado, los jugadores ya estaban incluso calentando. De hecho, entré al vestuario quitándome la puta arena de los pies. De todos modos, hice un gol y el Fluminense ganó el partido. Mi preparación mental era sencilla: llegar, entrar, ponerme la camiseta y hacer goles. No hay otro secreto. Ni hubo jamás».

MUCHO SEXO

«Es como el sexo, ¿sabes? Tienes que hacer lo que te funciona. El sexo, para mí, siempre fue la hostia. A veces, el día del partido, me quedaba en casa, apartado del resto del equipo. Si me despertaba con ganas, tenía sexo con mi mujer y después iba para el partido. En el campo, estaba relajado y ligero».

SU VIDA

«¿Si me arrepiento de algo? Hombre, te lo voy a decir, ya he sido de todo: chulo, presumido, gilipollas, cabrón… La lista es larga. Pero tienes que juzgar cada acción según el momento en que pasó.

Yo era un tipo distinto antes, y el mundo del fútbol era un lugar distinto. He venido de la nada. Tuve que luchar mucho para llegar a la cima, y acabé exteriorizando todas mis emociones. Todo lo que he hecho, de bueno o de malo, ha sido siempre con el corazón».