Zlatan Ibrahimovic confesó que se siente como Benjamin Button, que rejuvenece cada día que pasa pese a tener ya 39 años.

El astro sueco, que se recupera de una lesión, ha vuelto a ser noticia en el fútbol mundial. Esta vez es por cuenta de una entrevista concedida a la UEFA, en la que habló la ‘segunda juventud’ que está viviendo. Estas fueron las palabras de Zlatan:

«La primera pregunta que me hicieron cuando regresé a Milán fue sobre todos los ex que habían regresado aquí y no se habían desempeñado según las expectativas, incapaces de repetir lo que hicieron en su primera experiencia en el AC Milan. ¿Cuál hubiera sido la diferencia en mi caso? Simplemente respondí: ‘Nunca he perdido la pasión por lo que hago’.

La vida se trata de desafíos. Sentí que había hecho lo suficiente y comencé a pensar si continuar o no. Para mí, fue un gran desafío volver aquí para intentar cambiar la mentalidad, para intentar cambiar la situación y para transmitir al equipo, a los jugadores, lo que era el Milan. El Milan que yo conozco, que todo el mundo conoce.

Zlatan Ibrahimovic es Benjamin Button

Cada vez que salgo a la cancha, me siento como un niño comiendo dulces por primera vez. Me di cuenta de que el fútbol es mi mejor amigo y quiero estar con mi mejor amigo el resto de mi vida.

EL EXTRAÑO CASO DE ZLATAN IBRAHIMOVIC

«Nunca estoy satisfecho, siempre quiero más. Tal vez por eso estoy aquí hoy y puedo jugar y hacer lo que estoy haciendo. No veo muchos jugadores, en el pasado y en el presente, capaces de hacer lo mismo. Me considero como Benjamin Button, rejuvenezco cada día que pasa.

Prometo que jugará todo el tiempo que pueda mientras sea a un alto nivel. El día que no pueda más, dejaré de jugar porque necesito sentirme vivo, sentir que estoy devolviendo algo.






Ya seas joven o mayor, te presiono de la misma forma porque si estás aquí hay una razón, estás aquí porque eres lo suficientemente bueno. No obstante, fuera de la cancha si eres joven obviamente te hablo diferente, te trato diferente, el comportamiento no es el mismo comparado con los mayores. Pero sobre el terreno de juego, para mí son todos iguales.

Cuando juego aporto mi carácter, mi personalidad y obviamente mi calidad. Presiono mucho a mis compañeros, trato de sacarle el máximo provecho a cada uno de ellos. Algunos se lo toman bien, otros un poco menos y otros no aguantan.

Se meten en problemas porque se desempeñan a un alto nivel solo cuando es necesario, en cambio decido que tenemos que hacerlo todos los días. Para mí, la forma de entrenar es la forma de jugar».

ARTÍCULOS RELACIONADOS

¡DÉJANOS TUS COMENTARIOS!