El conjunto merengue se jugará su continuidad en la Champions en el territorio donde apenas ha sacado una victoria en sus últimas 25 visitas.

Real Madrid y Schalke 04 disputarán una de las llaves más llamativas de los octavos de final en la Liga de Campeones. Aunque deportivamente la diferencia de nivel de juego y de rendimiento es notoria, a nivel estadístico hay un dato que le pone «picante» a este cruce, sobretodo al juego de ida.

El primer partido de la serie se disputará en Alemania, el país más odiado por el equipo blanco. La tierra germana no es nada agradable para los merengues y la razón de ello es que la historia no respalda sus actuaciones allí. Es uno de los lugares donde menos veces ha podido ganar y donde más decepciones ha cosechado, a lo largo de los últimos años.

Los actuales líderes de la Liga Española apenas ha sacado una victoria en sus últimas 25 visitas a territorio alemán. Los números hablan por sí solos. Al «invencible» Real le cuesta ganar en Alemania. Varios son los clubes germanos que lo han superado y eso podría jugar en contra durante esta nueva eliminatoria.

La «maldición alemana» del Real Madrid la muestran sus 18 derrotas, seis empates y un único triunfo en estas tierras, conseguido hace más de 14 años (en el 2000) en el estadio del Bayer Leverkusen, equipo al que derrotó 2-3.

Desde el primer encuentro perdido, el 17 de noviembre de 1966 en octavos de final de la Copa de Europa ante el TSV 1860 Múnich por el gol de Kuppers, hasta la dolorosa goleada con exhibición de Lewandonski que marcó cuatro goles en las últimas semifinales (4-1), hay un buen número de batacazos madridistas.

De hecho, en la era Mourinho en la que el club blanco recuperó parte del prestigio perdido en una competición que no gana desde 2002 y en la que no pasaba la barrera de octavos de final en siete años, en las tres semifinales alcanzadas con el técnico portugués los dos últimos verdugos fueron alemanes, Bayern Múnich y Borussia Dortmund.

La pasada temporada, la última del estratega luso en el banquillo blanco, alimentó la «maldición alemana» al caer en sus dos visitas a Borussia Dortmund en el Signal Iduma Park de Dortmund. Tras el 2-1 de la fase de grupos encajó un durísimo 4-1 en el primer capítulo de semifinales, que convirtió en misión imposible el intento de remontada de la vuelta antes de quedarse por tercer año consecutivo a puertas de la final.

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