Un sociólogo alemán reveló los llamativos y curiosos resultados de su particular investigación científica.

Antes de entrar en materia, debo reconocer que desde niño siempre me pregunte: «¿por que los jugadores feos son mejores?»… ver a Ronaldinho, Ronaldo, Carlos Tévez, Frank Ribéry, entro otros muchos, sembraron esa duda en mi. Sin embargo, a la par de que admiraba a estos jugadores ‘feos’, también reconocía el enorme talento de jugadores ‘guapos’ que de igual manera marcaban la diferencia; David Beckham, Del Piero, Totti y otros cuantos galanes europeos, que siempre fueron los más seguidos por las mujeres.

Y es que si echamos un vistazo a la historia nos encontramos con que hace muchos años los jugadores ‘feos’ también marcaron la diferencia. Pelé, Maradona, Zico, Garrincha, fueron algunos de los astros que recuerda el mundo por su manera de jugar, mas no por su apariencia física.

En la actualidad la tendencia no ha cambiado mucho. Lionel Messi no es que sea pues el típico argentino alto, acuerpado de piel y ojos claros. todo lo contrario; es bajito, delgado y su belleza está en el talento que le imprime a cada una de sus jugadas. Claro, el fútbol moderno también cuenta con futbolistas talentosos y apuestos; Cristiano Ronaldo y Falcao García, entre otros, son el reflejo de quizá mi pregunta no tiene fundamento, ni explicación alguna.

Los futbolistas mas feos

Sin embargo, contento me encuentro hoy con la información que les voy a compartir a continuación y que le da valor al planteamiento que desde niño me hacía y que se relacionaba con la posibilidad de que los futbolistas ‘feos’ juegan más que los ‘bonitos’…

El autor de esta nueva y curiosa teoría es el sociólogo alemán Ulrich Rosar, quien sostiene, basándose en un estudio en el que analiza a 483 jugadores de la temporada 2007/2008, que los futbolistas feos dan mejor rendimiento en el campo que los guapos.

Un equipo de trabajo de la Universidad de ‘Düsseldorf’ (oeste de Alemania), bajo la dirección de Rosar, valoró primero el atractivo físico de los jugadores -según encuestas- y luego lo comparó con el rendimiento en el campo.

Ese rendimiento fue valorado de acuerdo con indicadores como goles, contactos de pelota y estadísticas en la lucha por balones divididos.

El mejor calificado en el conjunto de esos parámetros en esa temporada fue el francés Franck Ribery, del Bayern Múnich, que ocupó el puesto 480 en lo relativo a atractivo físico.

En cuanto a este atractivo, los primeros lugares fueron para Markus Daun, Adam Bodzek y Markus Neumayr, que descendieron con el MSV Duisburgo.

«Quien es físicamente atractivo no tiene que hacer mucho para dar una imagen positiva», dijo Rosar para explicar los resultados de su estudio.

«El jugador piensa: soy bello, no necesito esforzarme demasiado», agregó el sociólogo. Rosar sostiene que los espectadores asocian a la belleza física de los jugadores cualidades como disciplina y creatividad.

Ahora, Rosar quiere hacer un estudio semejante con jugadoras de balonmano, para comprobar si en un deporte minoritario se da un efecto similar. A mediano plazo, Rosar quiere determinar si el fenómeno -de que los más bellos rinden menos- es extrapolable a ámbitos distintos al deporte como el mundo del trabajo.

El proyecto de Rosar tiene como título «Atractivo físico y rendimiento individual». Y si sigue sacando interesantes resultados como este, desde ya adelantó que me convertiré en el más fiel seguidor de sus investigaciones y estudios.

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