Un llamativo estudio reveló que jugar excesivamente al fútbol genera leves lesiones en el cerebro humano.

El fútbol ha transcendido a través de la historia como el deporte número uno del mundo; el deporte que más personas practican y del que todo el mundo cree saber. El fútbol es considerado el deporte ‘rey’ y hasta el momento no ha encontrado competencia cuando de generar pasión estamos hablando.

Su esencia está en convertir la mayor cantidad de goles en el arco contrario y evitar que el rival marque en mi portería. En busca de este objetivo, los pies representan el segmento corporal fundamental en el desarrollo del juego. Sin embargo, otras partes del cuerpo como las manos y la cabeza, también son influyentes en un adecuado o indebido performance en el fútbol.

Partido a partido los jugadores dan lo mejor de sí en busca de un positivo resultado. Los 22 guerreros arriesgan su integridad física para tratar de llenar de alegría a los hinchas y poder seguir formando parte de un plantel y, por qué no, de uno de los mejores equipos del mundo. Pero, ¿que tan perjudicial podría ser el fútbol para la especie humana, considerando lo expuesto que está el cerebro cada vez que golpea el balón con la cabeza?…

Un grupo de investigadores de la Escuela Médica de Harvard (EEUU) y la Universidad de Ludwig-Maximilian en Munich (Alemania) se hicieron la misma pregunta y llegaron a interesantes conclusiones. Los resultados son quizá los que muchos se esperaban, pero, a la vez, dejaron sin palabras a más de uno que ni se lo imaginaban.

Los científicos emplearon tensores de difusión de imagen para comparar los cerebros de doce futbolistas de élite con los de ocho nadadores, ya que la natación es un deporte con baja exposición a golpes en la cabeza. La técnica del difusor de imagen proporciona información sobre la difusión de moléculas de agua en el tejido biológico, y por lo tanto puede revelar detalles acerca de su arquitectura microscópica.

En la materia blanca del cerebro, responsable de la trasmisión de mensajes entre neuronas, la difusión de moléculas de agua refleja la coherencia, la organización y la densidad de las fibras, lo que hace que esta técnica de imagen sea altamente sensible a los cambios en su arquitectura.

Los resultados, publicados en la revista ‘Journal of the American Medical Association’, revelaron diferencias en la materia blanca en varias partes del cerebro responsables de la atención, del procesamiento visual y de la memoria.

«En el estudio hemos incluido a personas sin diagnóstico de síntomas de conmoción cerebral», explica Inga K. Koerte, autora del trabajo. «Aún así, hemos encontrado cambios en el cerebro de los jugadores similares a los que se producen en pacientes con lesiones traumáticas leves».

«El origen de estos cambios no está claro», reconoce Martha Shenton, una de las autoras. «Una explicación podría ser el efecto de un trauma cerebral, aunque otros aspectos como el estilo de vida también pueden contribuir a los resultados observados».

Los científicos destacan la importancia de seguir investigando en esta línea para entender el significado de los cambios producidos en el cerebro de estos atletas.

Fuente: Muyinteresante.es

ARTÍCULOS RELACIONADOS

¡DÉJANOS TUS COMENTARIOS!