El acierto ‘colchonero’ en el fichaje de Falcao nos lleva a mirar a la otra de cara de la moneda y resaltar sus peores fichajes en la ultima década.

Existe una curiosa enfermedad no catalogada por la Organización Mundial de la Salud que se conoce como «síntoma Atleti» y que durante la última década ha producido una altísima cantidad de efectos secundarios en la afición colchonera.

Los sujetos que la padecen comparten algunos rasgos comunes que pueden ayudar a su diagnóstico: en primer lugar, es imprescindible haber triunfado en algún equipo, estar en el momento cumbre de tu carrera, fichar por el Atlético de Madrid a un precio prohibitivo y desaparecer del panorama futbolístico hasta que el enfermo no se marcha del Vicente Calderón.

En ese orden de ideas y luego de habernos culturizado un poco en temas de salud, les comparto a continuación la relación de los peores fichajes (osea los jugadores que padecen dicha enfermedad), que ha podido tener o realizar el Atlético de Madrid en los últimos 10 años.

Pato Sosa (Uruguay).

Su llegada fue una de las más accidentadas que se recuerdan. Y no, no es que tuviera problemas con el vuelo o que no le tuvieran preparada la camiseta: el uruguayo tardó unos segundos antes de caerse al suelo cuando intentaba hacer unos toques.

Más tarde, la afición colchonera descubrió que ese no era el límite de Sosa, un centrocampista con muy pocos fundamentos técnicos que no encajó en un Atlético que se olvidaba de jugar al fútbol siempre que él estaba en el campo.

Kizito Musampa (Kinshasa).

Llegó al Atlético procedente del Málaga después de hacer una buena temporada, pero lo cierto es que el de Kinshasa demostró que no estaba a la altura de nuevo equipo. Musampa fue incapaz de desequilibrar por el carril zurdo, y también vio limitada su aportación goleadora, uno de sus puntos fuertes en La Rosaleda.

Su nombre hizo que jugase más de lo que mereció en su primera temporada y más tarde acabó relegado al banquillo hasta que se marchó al Manchester City. Acabó en el Trabzonspor como agente libre.

Javi Moreno (España).

El valenciano llegó como una de las grandes apuestas del Atlético que regresó a Primera División tras su paso por el AC Milan y sus sensacionales temporadas en el Alavés. Sin embargo, muy pronto se vio que el «Búfalo» no iba a estar a la altura de las circunstancias en un equipo que buscaba su identidad tras un proceso traumático como el descenso. Javi se marchó para no volver después de una inversión millonaria y grabó con letras de oro su nombre en los traspasos menos rentables de la historia colchonera.

Richard Nuñez (Uruguay).

Dicen que las desgracias nunca vienen solas. Quizá por eso, este centrocampista llegó al Atlético en la misma temporada que el Pato Sosa. El Atlético fue el club que picó el anzuelo después de que el uruguayo deslumbrase en el Grasshoper y puso en sus manos la medular.

La apuesta no pudo ser peor. «Súper Richard» solo consiguió jugar once partidos, y ni siquiera fue titular. Si García Márquez hubiera hecho alguna crónica de sus actuaciones, la habría titulado como «Crónica de una muerte anunciada». La afición la tomó con él y fue abuche

Álvaro Novo (España).

Después de que el centrocampista cordobés hiciera una gran temporada de la mano de Gregorio Manzano en el Mallorca, Novo llegó al Atlético en un pack que también incluyó a Ibagaza. Fue titular indiscutible, al menos para el entrenador, pese a que muy pronto la afición comenzó a criticarle por su bajo rendimiento.

El centrocampista fue perdiendo de forma paulatina su sitio en el once titular y al año siguiente se hizo un habitual del banquillo. César Ferrando no contó con él y el Atlético tuvo que trabajar duro para intentar buscarle una salida. Finalmente, desde la ribera del Manzanares tuvieron que rescindir su contrato porque ningún equipo se mostró interesado en pagar para hacerse con sus servicios.

Fuente: Goal.com

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