El fútbol moderno exige que el arquero esté técnicamente bien desarrollado. Ya no basta con ser bueno con las manos, ahora también es indispensable saber jugar con los pies. Un claro ejemplo de ello es Joao Carvalho, arquero del Sporting Braga Sub 23, que se inventó un tremendo caño dentro del área.




El joven portero, no contento con hacerle un primer recorte al delantero de Río Ave que acude a la presión, le espera para tirarle un caño y, entonces sí, lanzar el balón e largo. Carvalho e hizo esta locura a menos de dos minutos de cumplirse el tiempo reglamentario y con su equipo ganando por un gol de diferencia. Quien es arriesgado lo es sin importar las circunstancias.