Antony Matheus dos Santos sigue siendo el hombre del momento de Inglaterra. Tras su gran inicio de temporada en el Manchester United, escribió una carta en ‘The Players’ Tribune’ en la que reveló detalles de su difícil infancia. Estas fueron las palabras de Antony:

BARRIO DE INFANCIA

«Nací en el infierno. Esto no es una broma. Para mis amigos europeos que no lo saben, la favela donde crecí en Sao Paulo en realidad se llama ‘Inferninho’ (pequeño infierno). Si realmente quieres entenderme como persona, entonces debes entender de dónde soy. Mi historia. Mis raíces.

Inferninho es un lugar infame. A 15 pasos de la puerta de mi casa siempre había traficantes de drogas haciendo sus negocios. Estábamos tan acostumbrados a ver armas que ni siquiera daba miedo. Eran sólo una parte de la vida cotidiana.

Teníamos más miedo de que la policía derribara nuestra puerta. Una vez, asaltaron nuestra casa buscando a alguien y entraron corriendo y gritando. No encontraron nada, por supuesto. Pero cuando eres tan joven, esos momentos te marcan».

FAVELAS EN BRASIL

«He visto algunas cosa que sólo aquellos que lo han vivido pueden entender. En mi camino a la escuela una mañana, cuando tenía unos 8 ó 9 años, me encontré con un hombre tirado en el callejón. No se movía. Cuando me acerqué, me di cuenta de que estaba muerto.

En la favela, te vuelves un poco insensible a estas cosas. No había otra manera de ir, y tenía que ir a la escuela. Así que cerré los ojos y salté sobre el cadáver. No estoy diciendo esto para sonar duro. Era solo mi realidad».

LA SALVACIÓN DE ANTONY

«Siempre digo que tuve mucha suerte cuando era niño. Crecí en el lugar equivocado, pero con las personas adecuadas. Recibí un regalo del cielo. El balón fue mi salvador. Mi amor desde la cuna. Con un balón en los pies no tenía miedo.

Aprendí todos los trucos con el balón de leyendas como Ronaldinho, Neymar y Cristiano Ronaldo, a los que veía en YouTube. El director del Gremio me vio haciendo mis regates a los mafiosos. Me dio la primera oportunidad y me sacó del barrio para juga a fútbol sala».

SU PRIMER EQUIPO

«A los 14 años tuve mi oportunidad en el So Paulo. Todos los días después de la escuela, viajaba a la academia con el estómago vacío. A veces, si era un buen día, mis compañeros de equipo y yo juntábamos nuestro dinero para comprar una galleta para el viaje en autobús de regreso a casa.

No tuve que fingir estar hambriento de motivación. El hambre era real. Era muy delgado, pero siempre jugaba con sangre en los ojos. Este es el tipo de intensidad que viene de las calles. No puedes fingir».

ESTILO DE JUEGO

«Honestamente, no siento presión en un campo de fútbol. Sin miedo. ¿Miedo? ¿Qué es el miedo? Cuando creces teniendo que saltar sobre cadáveres solo para llegar a la escuela, no puedes tener miedo de nada en el fútbol. Las cosas que he visto, la mayoría sólo las pueden imaginar. Hay cosas que no puedes dejar de ver.

En la vida, sufrimos bastante. Nos preocupamos lo suficiente. Lloramos lo suficiente. ¿Pero en el fútbol? Con una pelota en los pies, solo debes sentir alegría. Nací regateador. Es parte de mis raíces. Es el regalo que me llevó de las favelas. Nunca cambiaré mi forma de jugar, porque no es un estilo, soy yo. Es parte de mí».