El penalti más surrealista de la semana se vio en Etiopía. Harriston Hessou cometió una violenta falta dentro del área por hacer una pirueta con el balón. El arquero del Bahir Dar Kenema giró su cuerpo en el aire y golpeó con los tacos a Amanuel Gebremichael, delantero del Saint George.




El arquero ya había anticipado la pelota y, sin ninguna necesidad, dio una vuelta carnero y le pegó un planchazo en el pecho al atacante. Penal indudable, hasta merecedor de expulsión, pero no hubo castigo discipinario por parte del árbitro. Como si fuera poco, Saladin Said falló el disparo desde los once metros y desaprovechó la oportunidad de poner a su equipo en ventaja.