Alexandre Pato ha vuelto a ser noticia en el fútbol mundial. Tras varios meses en el anonimato, escribió una carta para ‘The Players Tribune’ en la que reveló varios detalles de su carrera deportiva. Estas fueron las palabras de Pato:

LAS LESIONES

«En 2010 comencé a lesionarme todo el tiempo. Perdí la confianza en mi propio cuerpo. Me asusté de lo que la gente diría de mí. Entraba al entrenamiento pensando que no podía lesionarme. Si me lastimaba, no se lo decía a nadie. Estaba recuperándome de un problema muscular, luego me torcía el tobillo y seguía jugando.

El tobillo estaba hinchado como una pelota, pero no quería defraudar al equipo. Quería complacer a todos. Ese fue uno de mis defectos. La gente esperaba que marcara 30 goles por temporada, pero ni siquiera podía entrar al campo. Querían sangre, sudor y lágrimas. Consiguieron las lágrimas bien. Pagué un alto precio».

SU CARRERA

«Tal vez no me convertí en el mejor jugador del mundo. Pero, hermano, déjame decirte algo. Tengo una relación increíble con mi familia. Estoy en paz conmigo mismo. Tengo una esposa a la que amo. A mi modo de ver, tengo muchos Balones de Oro. Si la vida es un juego, he ganado.

Es fácil mirar hacia atrás y decir lo que debería haber hecho. Cuando estás allí, no ves el panorama completo. Entonces, no me arrepiento. Mira el lado positivo, hombre. Estoy en forma. Mi salud mental es excelente. Sigo enamorado del fútbol».

LA PEOR LESIÓN DE ALEXANDRE PATO

«El médico hizo una radiografía y encontró un gran tumor. Él dijo: ‘Debe someterse a una cirugía ahora, o tendremos que amputar’. Me quedé impactado. Estuve a 24 horas de perder mi brazo izquierdo. Mi papá dijo: ‘Doctor, este es mi hijo. No sé cómo pagar por esto, pero no quiero verlo dejar de jugar’.

Entonces no sé qué pasó. Tal vez el médico pensó que estaba bien. Tal vez escuchó la voz de Dios. El médico dijo: ‘No te preocupes, la cirugía correrá por mi cuenta’. Te lo digo, fue un milagro. Nunca olvidaré ese nombre: Paulo Roberto Mussi. Él me dio una nueva vida».

LA RECUPERACIÓN

«Fue muy dolorosa. El banco de huesos no tenía el hueso que requería mi brazo, así que tuvieron que sacar uno de mi cadera. También tenía que volver cada seis meses al hospital de Pato Branco para controles. Una vez mi brazo se había vuelto verde. Yo estaba gritando ¡¡Más inyecciones, por favor!!. Por suerte, pude volver a jugar. Fue entonces cuando fui aceptado por Internacional».

CARLO ANCELOTTI

«Carlo Ancelotti se convirtió en un padre para mí. Incluso llamó Pato a su perro. ¿Viste esa foto suya en la parada de autobús en Madrid, con las gafas de sol y el cigarro? Bueno, en Milán iba a entrenar en un helicóptero. Vivía en Parma y su esposa sabía pilotar uno. Era como James Bond. Si alguien vivía con estilo, ese era Carlo».

FÚTBOL BRASILEÑO

«Los fanáticos del Corinthians querían matarme. Viajaba por la ciudad con guardaespaldas armados y un carro blindado con bombas lacrimógenas. Los fanáticos que irrumpieron en nuestro campo de entrenamiento tenían bates y cuchillos. Fue aterrador. Pasaron cosas que no tienen cabida en el fútbol».