Sergio Agüero ha vuelto a ser noticia en el fútbol mundial. Tras varias semanas en el anonimato, explicó en su canal de ‘Twich’ todo lo sucedido desde que le dio una arritmia cardíaca en un partido ante el Alavés, hasta que anunció su retiro del fútbol profesional a mediados de diciembre. Estas fueron las palabras de Agüero:

DEJAR EL FÚTBOL

«Sabía una semana o 10 días antes me habían avisado que probablemente me tendría que retirar, pero no lo asumía y me venía preparando para ese momento. Cuando me dijeron que era fin, que tenía que decirlo, me fui a Abu Dabi para distraerme un poco y el día de la despedida estaba tranquilo.

Iba a decir lo que me pasó y lo que sentía. Estaba con Laporta antes de salir a la conferencia y cuando veo la escalera con mi silla ahí me quebré y me puse a llorar. Me abracé a Laporta. Tenía que salir y no quería porque a mí me cuesta.

No quería que me vieran llorando y me decía Laporta que tenía que salir a hablar. Empecé a pensar que tenía que estar relajado y me relajé».




TRASLADO AL HOSPITAL

«Antes de anunciar la retirada. Los primeros 15 días los pasé muy mal. Cuando me agarra un sábado la arritmia quedo internado en el hospital. Se me aceleró el corazón un poquito y pensé era una tontería y que se me iba a curar. Cuando me meten en esa salita privada rara con unos monitores, que estás ahí medio raro, te das cuenta que las cosas no van del todo bien, pero me decían que iba bien.

DIAGNÓSTICO DE AGÜERO

«No podían venir a verme y yo dije, raro. Al día siguiente me levanto bien y pasaban las horas pero no me decían nada. No me decían ya te puedes ir a casa. Entonces llegó el médico y me dijo que me tenía que quedar una noche más.

No sabía que estaba pasando. Me empecé a poner nervioso porque me quería ir a casa. El lunes a la mañana me levanto y llega la enfermera y me dice que me tienen que trasladar a un clínica privada par hace un chequeo más profundo. Ya me lo veía venir».

LAS PRUEBAS MÉDICAS

«Dije una más, ya lo pasé con la rodilla. En la clínica me hacen un control más profundo. Te meten una manguerita por la ingle. Me dicen que me iban a provocar los ataques de arritmia para ver cuál era el más parecido al que me sucedió.

Estaba recagado. Llevaba hora y media. Y el médico me dice: ‘Te voy a hacer tres ataques de arritmia para que me digas cuál de esas tres es’. Me pusieron chapas por el pecho y yo decía: qué estoy haciendo acá, me quieren parar el corazón.

Me hacen el primer ataque, luego el segundo y le hago señas como que más o menos y me hace la tercera y le dije para. Esa es. Terminó todo y dije listo. Me fui a mi cuarto y de repente me empiezo a marear y el corazón se me empezó a acelerar otra vez y traté de relajarme para que se bajase. Luego el médico me dijo que era normal».

EL CORAZÓN DE IRONMAN

«Me pusieron un chip en el corazón. De noche tiro luces de colores soy Ironman. Tengo un chip que si se me acelera el corazón le salta al médico. Me dijo el médico que tenía que ir a ponerme un chip. Llego el jueves me acuesto en la camilla el médico preparó un aguja y me pinchó en el pecho.

Al rato veo que saca un cuchilla como la navajita y me dice ¿te duele?. Me va apretar y dice este no corta bien y cambió de cuchilla, como cuando comes asado y quieres el cuchillo de sierra que es el que corta la carne bien. No me dolió. Luego empezó a meter el chip. Si siento algo, registro los síntomas y el médico me dice qué tengo que hacer».