José Mourinho le habló al oído a Josep Guardiola, mientras le daba inidicaciones a Zlatan Ibrahimovic, tras la expulsión de Thiago Motta.

El estratega portugués ha vuelto a ser noticia en el fútbol mundial. Esta vez es por cuenta de una entrevista al diario ‘La Gazzetta dello Sport’ de Italia, en la que recuerda el histórico triplete con el Inter de Milán. Estas fueron las palabras de Mourinho:

«El triplete del Inter fue un secreto de familia. Allí sentía las emociones del grupo, estaba al 200%. Me sentía más persona que entrenador. Sin embargo, en Madrid era más feliz con la felicidad de los demás que con la mía propia después de haber ganado una Liga de Campeones.

Si hubiera regresado a Milán tras la final del Santiago Bernabéu, con los aficionados coreando mi nombre, quizás no me habría ido del Inter. Yo todavía no había firmado con el Madrid. Quienes dicen que un delegado del Madrid vino a nuestro hotel en Madrid antes de la final dicen una tontería.

Yo quería ir al Madrid. Ya me querían desde el año anterior, se lo propuse al presidente Massimo Moratti, pero él me convenció para quedarme. Y al Madrid ya le había dicho que no cuando estaba en el Chelsea. No le puedes decir que no tres veces al Madrid».

LA FAMOSA ESCENA DE MOURINHO, GUARDIOLA E IBRAHIMOVIC

«Cuando Busquets cayó casi aturdido, yo estaba diagonalmente entre nuestro banquillo, el de ellos y el lugar donde Thiago Motta fue expulsado. Por el rabillo del ojo veo al banquillo de Barcelona celebrando como si ya hubieran ganado, Guardiola llamando a Ibra para hablar sobre tácticas: tácticas en 11 contra 10. Simplemente le dije: ‘No montéis la fiesta que el partido no ha acabado’.

Mourinho con Guardiola e Ibrahimovic

El banquillo del Barça celebraba la expulsión como si hubieran ganado. En el campo tienes que encontrar soluciones. Esta fue la derrota más maravillosa de mi carrera. No perdimos 1-0, ganamos 3-2 en condiciones épicas.

Marco Materazzi representaba un jugador de equipo y la tristeza que sentíamos todos. Cuando el equipo le necesitó, él estaba allí. Soy católico y creo mucho en estas cosas, por lo que tal vez Dios le puso ahí para que fuera el último jugador al que viera. En ese abrazo, abracé a todos mis jugadores. Me parece extraño que alguien como él, sea en el sitio que sea, no esté en el Inter».

SALIDA DE ZLATAN AL BARCELONA

«Los problemas empezaron ese verano en un amistoso contra el Chelsea. Los diarios llevaban días diciendo ‘Ibra va al Barcelona’, ‘Ibra no va al Barcelona’. Él, ese día, jugó 45 minutos, porque es un auténtico profesional. Pero en los vestuarios nos dijo ‘me voy al Barcelona, voy a ganar la Champions’.

Mis colaboradores estaban destrozados, decían ‘sin él será imposible ganar la Champions’, y los compañeros tampoco querían perderle. Yo estaba preocupado, pero al final dije: ‘A lo mejor tú te vas y la Liga de Campeones la ganamos nosotros’. Fue una locura, pero en el vestuario cambió el ambiente.

Entonces le dije a Branca: ‘Si quiere ir a Barcelona, intentemos fichar a Eto’o’. Él y Milito tácticamente podrían dar algo distinto al equipo».

La decisión la tomé después de la segunda semifinal con el Barcelona, porque sabía que íbamos a ganar la Champions. A Moratti se lo había hecho entender. Las palabras no eran necesarias, se notó por cómo nos abrazamos en el campo tras la final de Madrid. Moratti me dijo ‘después de esto tienes derecho a irte’. Era el derecho a hacer lo que quería, pero a estar feliz. De hecho, estuve más feliz en Milán que en Madrid. Diez años después, en el Inter aún estamos todos juntos».

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