Francisco Maturana reconoció su admiración por José Pékerman, especialmente por las puertas que abrió con la Selección Colombia.

El legendario entrenador colombiano ha vuelto a ser noticia en el fútbol sudamericano. Esta vez es por cuenta de una entrevista concedida al diario ‘LA NACIÓN’ de Argentina, en la que habló de diferentes temas. Estas fueron las palabras de Maturana:

«La pandemia me agarró en una casa de campo a la que venimos semanalmente, en el municipio El Retiro, de Medellín. Es el lugar más apropiado para este momento. Está aislado, se puede caminar. Siempre pensé que nadie está solo cuando tiene a quien querer o quien lo quiera.

Los entrenadores normalmente tenemos momentos de soledad. Aprovecho el tiempo para reflexionar, yo me considero un aprendiz permanente. Repaso lo que hice, mi vida. Miro lo que hacen los demás, confronto, procuro aprender. Me gusta leer, tengo mucho material para repasar como integrante del Estudio Técnico de la Conmebol y del panel de asesores de la FIFA.

En América tenemos el gran desafío de alcanzar a Europa, que nos sacó mucha ventaja. Leo lo que ha escrito gente capaz y comprometida, que tiene la humildad para admitir que estamos por debajo. Y sueño con que si mañana me tocara dirigir haría esto o lo otro. De esa manera creo que está bien empleado el tiempo».

SELECCIÓN COLOMBIA DE FRANCISCO MATURANA

«Cuando llegué a Europa tuve una acogida fantástica, gente que me abrió los brazos, como Alfredo Di Stéfano, considerado por muchos europeos como alguien que fue superior a Pelé y Maradona. Cuando a Alfredo lo consultaban si había sido el mejor, contestaba que no, que en Colombia había un futbolista mejor que él, y mencionaba a Alberto ‘Turrón’ Álvarez.

Francisco Maturana y José Pékerman

Con esto quiero significar que en Colombia hubo tantos y tan buenos jugadores, pero nunca nos clasificábamos al Mundial. Decir que la del 90 fue una generación espontánea es mentira, fue un seleccionado que se empezó a construir desde 1987 y explotó en el 90.

Fue una selección que se entrenaba todos los días gracias a la generosidad del Atlético Nacional de Medellín. A esa base se sumaba ‘El Pibe’ Valderrama, Rincón y algún otro más. Fuimos interpretando un modelo de juego y creciendo como grupo humano. En mi país, para muchos el mejor futbolista colombiano fue el delantero Willington Ortiz, que nunca fue a un Mundial.

Puedo mencionar a Mario Agudelo, al ‘Cunda’ Juan Valencia, tantos jugadores que fueron nuestra inspiración. Si yo armo mi selección histórica, pongo a todos esos jugadores que nutrieron mi espíritu y sensibilidad».

LEGADO DE JOSÉ PÉKERMAN EN COLOMBIA

«A José le tengo un profundo respeto y admiración desde que fue futbolista en Colombia. Me orientó en algún momento a tomar decisiones. Como colombiano disfruté de su entrega y dedicación en la selección. Puso orden, inclusive con la prensa.

Acá hay programas futbolísticos de radio desde las 6 de la mañana, y si uno no los atiende, te voltean. José impuso las ruedas de prensa, trató a todos por igual. Profesionalizó la comunicación, blindó al entrenador. Abrió una puerta que ojalá nunca se cierre.

Es difícil opinar desde afuera, lo deben responder los jugadores. Es mi país y yo siempre voy a desearle lo mejor. Hay cosas que no me siento habilitado para decirlas públicamente. Siempre tengo la ilusión de que encuentren el mejor camino».

EL MEJOR JUGADOR PARA MATURANA

«Siempre que se compara está la posibilidad de ser injusto. No tiene sentido. Hay que disfrutarlos, quererlos y sentirse orgullo. Cada uno en su tiempo le dio lo mejor a la Argentina. Como no soy argentino, para sentirlos míos digo que los dos son americanos.

Usted me habla de Maradona y Messi, pero cuando estuve en España, para muchos el mejor era Alfredo Di Stéfano. Le decían ‘El Cacique Pluma Blanca’ a Alfredo porque pensaban que en América éramos indios.

Si es un día en el que estoy muy romántico, lo veo a Messi. Messi es sensibilidad, volver al pasado, a esa escuela, a esa esquina. Si es un día en el que estoy preocupado porque necesitamos producir, la inspiración es Cristiano, alguien que se hizo a sí mismo.

Uno lo mira y se pregunta cuántas abdominales hizo este muchacho, cuántas sentadillas, cuántos saltos. Hasta en la cuarentena se lo ve entrenando fuerte. Todo lo hizo para ganarse el respeto. Su nutriente es el trabajo. Eso hay que valorarlo.

Cuando se hablaba de que los entrenadores tenían que haber sido futbolistas para poder dirigir, Arrigo Sacchi me decía que como no había sido jugador profesional, tuvo que estudiar más que el resto para estar a la altura de los mejores».

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