El habilidoso centrocampista, futbolista del Club Cristóbal Colón de Paraguay, es el autor de esta increíble anotación de larga distancia.

La cuarta jornada futbolera en días laborales de julio ha estado marcada, como de costumbre, por las atajadas, golazos, jugadas y bloppers, entre otras cosas, que se vivieron en los diferentes lugares del mundo donde ha habido actividad.

Dicho de otra manera, representada por los hechos más llamativos que han derivado de la acción en competiciones locales como la Liga Águila de Colombia e internacionales como los Juegos Centroamericanos y del Caribe, por mencionar algunas.

Uno de los sucesos que se presentó durante las últimas horas y que ha dado mucho de qué hablar en la prensa deportiva mundial es el protagonizado por Mario Enrique Ricardo Centurión durante la dolorosa derrota del Club Cristóbal Colón de Ñemby (1-3) ante el Club Cerro Porteño, en partido valido por la primera ronda de la Copa de Paraguay.

Video ThumbnailEl habilidoso centrocampista, futbolista del Club Cristóbal Colón de Paraguay, es el autor de esta increíble anotación de larga distancia. La cuarta jornada futbolera en días laborales de julio ha estado marcada, como de costumbre, por las atajadas, golazos, jugadas y bloppers, entre otras cosas, qu

Mario Ricardo, capitán de Cristóbal Colón, se quitó de encima al rival con un sombrero y luego, sin dejar caer el balón al piso, sacó un remate excepcional que terminó en el arco de Cerro Porteño. No obstante, lo más destacado no es el golazo que marcó, sino su historia: solo ve por un ojo.

De pequeño y tras sufrir un accidente de coche, perdió la visibilidad completa del ojo izquierdo, algo que no eliminó su deseo de ser futbolista profesional.

Su equipo actualmente milita en la tercera división del fútbol paraguayo y para estar bien económicamente debe hacer otros trabajos como ayudar a su madre trayendo y llevando verduras desde el Mercado de Asunción hacia Julián Saldívar, ciudad donde vive su familia.

«Toqué el balón y no dudé en pegarle» confesó Mario Ricardo después del partido. A sus 28 años, el volante guaraní salta a la fama por un golazo descomunal (firme candidato al Premio Puskás de la FIFA) y una historia de vida conmovedora.

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