La historia de Jorge García, el compañero de Cavani que mató a su padre

La vida del uruguayo está marcada por una meteórica carrera desperdiciada y por un asesinato que acabaría por destruir sus ilusiones.

Hay muchas cosas que no sabemos de nuestros ídolos; el pasado, su lucha infantil, sus sacrificios, sus ilusiones, su familia y un sin número de cosas que jamas imaginamos y que con su fútbol pasan a un segundo plano. Llamativo resulta saber que idolatramos a los futbolistas por su manera de jugar y no por su condición humana.

No es nada nuevo decir que detrás de cada jugador hay una gran historia de lucha y sacrificio que los propulsaron en su camino a la gloria y el reconocimiento mundial. Sin embargo, no todas las historias tienen un final feliz o que sirvan como ejemplo para los más jóvenes. También hay un sinnúmero de casos en los que el protagonista perdió su rumbo y terminó tomando el camino equivocado. Ese es el caso de Jorge García (Montevideo, 19 de agosto de 1986), quien a sus 30 años está en un psiquiátrico por homicidio.

Este lateral uruguayo tenía todo para triunfar, pero su entorno le acabaría haciendo un ‘tackle’. Se crió en el conflictivo barrio del Borro, donde la droga y las puñaladas estaban al orden del día. Destacó en las categorías juveniles de Danubio y ya con corta edad era un habitual de las inferiores de la selección uruguaya. El jugador potrero salió como una estrella de un Sudamericano Sub-17. Llegó a ser compañero de futbolistas como Walter Gargano, Fernando Muslera, Diego Godín o Edinson Cavani. Las perlas de la Celeste que triunfaron y que hoy ganan millones de euros en Europa.

Historia de Jorge García

Ese Sudamericano Sub17 le abrió las puertas del viejo continente. El Chelsea le invitó a Londres a hacer una prueba. El pibe intercalaba una carrera de esperanza con una vida de conflictos y excesos fuera de los terrenos de juego. Su capacidad defensiva, unida a su facilidad por sumarse al ataque, convencieron desde el primer minuto al Chelsea, que lo quiso fichar inmediatamente. No obstante, la falta de entendimiento entre clubes terminó por romper en dos el sueño europeo de Jorge García.

Quizás ese fracaso haya sido determinante en el devenir de este futbolista, que llegó a jugar un amistoso con la absoluta de Uruguay en 2006. El primer aviso de que su vida no iba por buen camino llegó cuando lo detuvieron conduciendo borracho. Jorge acabó preso. En 2010 lo volverían a detener después de sufrir otro incidente con el coche y llevar droga encima. 2013 sería otro marcado en rojo en la vida del charrúa. Su madre fue asesinada con un disparo por la espalda. ¿El motivo? Un ajuste de cuentas por las malditas drogas.

Y un año más tarde, en 2014, una discusión entre el futbolista y el padre acabaría con el progenitor, de 50 años, muerto. Lo golpeó en la cabeza con un cenicero. Jorge García abandonó el lugar de los hechos y se refugió en la casa de sus suegros. Fue detenido pocas horas después bajo los efectos de sustancias químicas. Fue juzgado y declarado culpable del homicidio de su padre. Un estudio mental determinaría que se encontraba en estado de delirio agudo. Fue enviado directamente al hospital psiquiátrico de Vilarbedó, donde permanence desde hace ya tres años.


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