Luis Enrique acaba con el prestigio y la identidad del Barcelona

El estratega azulgrana ha decidido abandonar su tradicional estilo de juego y su apuesta por los jugadores formados en la cantera del club.

La goleada sufrida entre semana ante el París Saint-Germain y la agónica victoria de este domingo ante el Deportivo Leganés, ha dejado un sabor amargo en la boca de los hinchas del Fútbol Club Barcelona. Si bien en Liga se sumaron tres puntos y en Champions aún falta el partido de vuelta, la preocupación de los aficionados va mucho más allá de los resultados.

Por lo que se pudo percibir en las gradas y en las afueras del Camp Nou, los catalanes están verdaderamente preocupados por la pérdida del prestigio y la identidad alcanzada durante los últimos años. Entre los señalados aparece principalmente un Luis Enrique que con sus desacertadas decisiones ha provocado que el mundo entero se burle dos veces del club en la misma semana. El técnico español se está convirtiendo en una amenaza para la filosofía culé y los directivos lo saben.

Sin ir muy lejos, ante el Leganés se dio un hecho casi insólito en el Barcelona. Conocida la alineación, los azulgrana saltaban al campo únicamente con un español en su once. Y con Rafinha y Messi, sólo tres canteranos. Sergi Roberto y su DNI eran una excepción en el equipo titular. Es el último síntoma de una pérdida progresiva de la identidad que había llevado al Barça por un camino de éxitos y gloria en los últimos tiempos.

Identidad del Barcelona

La cosa ha cambiado tanto que hoy en día hablamos del Barcelona que juega con mayor número de foráneos de probablemente la última década. Fichajes como el de Denis Suárez o Paco Alcácer parecían mitigar esta nueva política de incorporaciones a la primera plantilla pero su presencia se ha convertido en poco menos que testimonial esta temporada, especialmente en el caso del delantero.

Como si fuera poco, a la preocupante falta de presencia de canteranos se suma el cambio de estilo de juego. Aunque la posesión sigue favoreciendo sus estadísticas, a este equipo le llegan más, le hacen más goles y deja la sensación de que es capaz de perder como local ante cualquier rival. Habrá que esperar un poco más y ver cómo termina la temporada para un Luis Enrique que, en todo caso, antes de irse tendrá que explicar el paulatino alejamiento que vive el equipo catalán de su filosofía, esa que le convirtió en el mejor equipo del mundo.


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