Esta es una recopilación de cosas que no deben decir los papás durante los partidos de sus hijos para evitar traumas en el proceso de formación.

Como bien decía David Beckham hace algunas semanas, la familia juega un papel importante en el camino de una persona hacia el fútbol profesional. Contar o no con el apoyo de sus seres queridos es un factor más que determinante a la hora de intentar hacerse un lugar en el mundo del fútbol y del deporte en general.

Conscientes de ello, muchos son los padres que desde pequeños incorporan a sus hijos en las escuelas de formación. De ahí que cada vez son más los niños que lo practican y mayor la cantidad de equipos que compiten en las categorías de iniciación. Por esa y otras razones más, en esta ocasión quiero compartir contigo una recopilación de 5 frases que todo padre de niño futbolista no debería decir durante un partido. Al final de cada cotejo son ellos, y no sus hijos, quienes se roban el show con sus desairadas acusaciones.

Frases de Padre de Niño Futbolista

1. ¡Míster! ¡A ver si metes más a mi hijo!
Los padres mandan en casa y los entrenadores en el campo. Así de claro. Si el niño da muestras de estar desmotivado o triste por no jugar (algo no muy habitual), se puede dialogar con el entrenador para ver qué pasa, pero siempre con ese ingrediente fundamental que hace que todo salga bien: el respeto.

2. A ver si te esfuerzas más. Así no vas a llegar a ningún lado.
Primero: un niño no tiene porque llegar a ningún lado con el deporte. Simplemente debe disfrutar. Segundo: una crítica y una amenaza no parecen precisamente las técnicas más efectivas para motivar y dar confianza a un niño.

3. ¿¡Pero que pitas, desgraciado!?
No hay nada más triste que ver a un niño faltando al respeto a un árbitro. Algo que no pasará si los padres tampoco lo hacen. Además, ver a un padre enfurecido en un partido de niños es de una vergüenza ajena demoledora.

4. ¡Eres el mejor del equipo! ¡Un crack!
Al igual que la crítica destructiva, el elogio desmesurado también es perjudicial. Esas bonitas palabras son veneno. Casi siempre son una mentira y ponen el foco en la actitud equivocada: la competitividad entre compañeros y el individualismo, en lugar de la diversión, el juego colectivo y el fijarse en uno mismo como la única persona a la que se debe superar.

5. ‘Fulanito’ es un chupón. No deja jugar a los demás.
Obviamente, se pueden tener opiniones sobre cómo juegan los chavales del equipo de nuestro hijo. Pero algo muy distinto es vomitarlas sobre el niño. Con eso lo único que hacemos es crear discordia y enseñarle al niño que puede criticar a los demás y enfrentarse de malas maneras cuando le venga en gana.

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