El ex-futbolista argentino considera que por culpa de esta enfermedad dio ventajas a los rivales y no pudo ser un jugador de puta madre.

Diego Armando Maradona, el considerado ‘Dios’ del fútbol argentino, se ha convertido en uno de los actores más polémicos de la historia. Si su pasado como futbolista estuvo lleno de criticas y escándalos, su presente como técnico no ha sido diferente.

‘El Pelusa’, como popularmente se le conocía, se ha caracterizado por ser uno de esos pocos personajes que habla sin pelos en la lengua durante sus charlas con la prensa y eso a la gente no le gusta; lo digo por las reacciones que genera entre sus compatriotas cada una de sus palabras y apariciones públicas, ya que siempre lo hace para criticar algo.

Pese a ello, parece que Diego está decidido a seguir actuando como es y sin importar los efectos colaterales que puedan traer sus controvertidas palabras. Así lo ha dejado ver el ex-seleccionador de Argentina durante una entrevista concedida al canal ‘TyC Sports’, que saldrá al aire el mes próximo y en la que habló de su adicción a las drogas.

maradona y su adicción a las drogas

«Yo di ventajas con mi enfermedad. ¿Sabés qué jugador habría sido si no hubiese tomado droga? De la puta madre».

«Los europeos iban al piso, eran duros, pero yo sabía que con mi técnica me los iba a comer. Yo tenía claro que la pelota es una sola y no me iban a poder parar. Cuando me la daban, ahí había quilombo. Y hasta mi último suspiro en esta vida voy a seguir pensando igual», dijo.

Maradona contó que está «feliz» porque aún puede «aguantar 90 minutos» en una cancha de fútbol. Sobre su edad, añadió: «(Tengo) 53 pero en realidad voy como para 78, ja… Porque la realidad es que mi vida no fue normal, ja… Eso hay que decirlo. Veo que dicen ‘uy, che, Diego tiene 53’. Pero yo, con todo lo que me pasó en la vida, siento que viví 80″.

Por último, el campeón en el Mundial de México 1986 dijo que quería que la Argentina ganara su tercera Copa del Mundo en Brasil 2014, donde cayó en la final ante Alemania por 1-0 en tiempo suplementario.

«En la final no teníamos con qué atacarle a Alemania y ellos tenían 50 variantes más que nosotros en ataque. En cuanto Alemania acelerara, cagábamos. Tuvimos la del Pipa, que era gol. De 10 jugadas así, 9 van adentro. El Pipa se puso los botines al revés ese día», apuntó finalmente.

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