El ex-defensor colombiano tuvo que abandonar tempranamente el fútbol profesional por culpa de una lesión (mal tratada) en el empeine.

En nuestras mentes tenemos almacenados nombres e imágenes de miles de jugadores. Muchos de ellos están ahí porque los hemos visto jugar, otros porque hicieron historia a través de su juego y algunos más porque vivieron alguna cosa extraña durante su carrera profesional. Un caso de los últimos es Wilman Conde.

El ex-defensa central de Millonarios no sólo será recordado como uno de los mejores del país en su posición, sino que también como aquel que vivió una historia que muchos desconocíamos y que hace unos días fue llevada a la luz pública por boca del propio jugador durante una entrevista concedida al periódico ‘El Tiempo’, que en las últimas horas ha relevado los detalles de ésta.

«En el 2007, jugando para el Chicago Fire un partido por ‘Play off’ frente los Ángeles Galaxy, fui a rechazar un balón y un rival me golpeó el empeine. Luego de los exámenes, aparentemente tenía un golpe en un hueso», comenta Conde el inicio de su historia.

La historia jamás contada de Wilman Conde
La historia jamás contada de Wilman Conde

«En el 2009 empecé a jugar infiltrado y en el 2010, desde que me despertaba y hasta que me acostaba, sentía dolor. Pensé en ‘tirar la toalla’ porque ni física ni mentalmente aguantaba el dolor. Sin embargo, se me presentó la oportunidad ir al Atlas, de México, pero a mitad del torneo, ya no podía caminar», continúa el caleño.

«Fui donde un especialista y resulta que había jugado durante tres años y medio con un ligamento roto y a raíz de ese problema se me desgastaron los cartílagos. Me operaron en Cali los doctores Héctor Fabio Cruz y Carlos Ramírez. Me pusieron cuatro tornillos y me fusionaron cuatro huesos, de los cuales pegaron tres.

Así jugué, cerca seis meses después, con los Red Bulls. Ellos tenían unos aparatos que los construyeron en la Nasa para los astronautas, para pasarles electricidad a los nervios. Yo gritaba cuando me ponían eso, sentía que me moría cuando me hacían esas terapias, cada tres días».

En 2012 no aguantó más y se retiró de las canchas. «Me frustra ver un partido. Me frustra no poder correr. En ocasiones me arriesgo a jugar alguna recocha, pero luego, permanezco cerca de cinco días con ese dolor en el empeine», lamenta.

Hoy en día, Wilman Conde, se encuentra en Cali preparándose para estudiar en la Escuela Nacional del Deporte, mientras su padre, ex-jugador y actual AT de La Equidad, le insiste en que se vuelva a operar. Pero él teme: su sueño era seguir jugando al menos seis años más.

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