Tallo Gadji fue sustituido mientras se retiraba del campo con fingidos gestos de dolor que fueron mal interpretados por su director técnico.

Se acabará el 2013 y en la memoria de nosotros los curiosos del fútbol siempre será recordado como el año de las curiosidades en el fútbol mundial.

Si bien es cierto que año tras año suceden cosas particulares en los diferentes partidos, también me queda claro que este año como en ningún otro se vivieron distintas y disparatadas historias que merecen ser recapituladas en alguno momento.

La recta final del 2013 no ha sido ajena a esta particularidad y es por eso que hace un par de semanas se vivió en el fútbol francés otra curiosa historia de esas que en el futuro le contaré a mis hijos y nietos.

Sucedió durante el partido en el que Guingamp derrotó (2-1) al Ajaccio, equipo protagonista de la cómica acción que tiene como trasfondo una lección para quienes les gusta fingir una lesión.

El personaje principal es Tallo Gadji, quien se dolía sobre el césped por una entrada y el posterior pelotazo en el cuerpo. El ya famoso futbolista fingió más dolor del que el realmente tenía.

Salió en la camilla para dar más credibilidad a su acto y Ravanelli, técnico del equipos visitante, decidió sustituirlo. Fue entonces cuando el ariete se recuperó milagrosamente, pero ya era demasiado tarde porque lo habían sustituido.

Moraleja… «fingir una lesión es un arma de doble filo: no siempre te sirve para quemar tiempo, dártelas de canchero o engañar al árbitro; en ocasiones también te perjudica y mucho más cuando tu técnico no sabe que sólo están actuando».

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