España puso en ‘jaque’ el mundial de Brasil 2014

Los ibéricos se molestaron y se quejaron ante la FIFA por la mala organización ofrecida durante la reciente Copa Confederaciones.

Una nueva queja ha puesto en ‘jaque’ la realización del próximo mundial en Brasil. Tras las violentas protestas de la gente en las principales calles del país, ahora se suma una inconformidad expresada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) con respecto a la organización de la Copa Confederaciones.

La selección española regresó de la Copa Confederaciones no sólo con el sub-campeonato, sino que también, molesta con la FIFA, por haber impedido establecer una sede en una ciudad, prohibir sus viajes tras los partidos y concentrarla en hoteles de menor calidad a la habitual, lo que se suma a la sorpresa por las condiciones de Brasil.

En la Confederaciones FIFA no le dejó elegir una sede fija, como suele hacer en las fases finales de los torneos, desde la que se desplaza para los partidos que pueda jugar en otras ciudades en la víspera del encuentro.

Ante este suceso, miembros de la RFEF, ya han mirado varias opciones para dentro de once meses y gusta la opción de quedarse por Río de Janeiro. Porque España ha sufrido en Recife y Fortaleza, donde a los jugadores se les tenía recluidos por la falta de seguridad y en hoteles de un nivel medio, con instalaciones antiguas, muy alejados de los que suelen visitar en este tipo de competiciones.

Además, la FIFA impidió a España volar tras sus partidos, una costumbre que permite a los jugadores pasar viajando esas horas después de jugar en las que les cuesta conciliar el sueño. La RFEF intentó incluso hacerse cargo de los costes y se le fue denegado. Tampoco supo hasta última hora, si podría entrenar en Maracaná en la víspera de la final de la Copa Confederaciones.

«Si el Mundial se celebra aquí será igual para todas las selecciones. No somos niños mimados ni quejicas que implantemos o exijamos cosas, venimos a jugar con las condiciones que hay para futbolistas y para todos que han comprobado el nivel de hoteles. Es la FIFA la que debe decidir a la hora de tomar decisiones», declaró Sergio Ramos, uno de los futbolistas más molestos con el trato que se les brindó en Brasil durante la Copa Confederaciones.

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