Recibió dos tarjetas amarillas en 3 minutos (una por pegarle a un rival) y se fue al vestuario golpeando las paredes del estadio.

Mario Balotelli ratificó durante esta jornada pre-mundialista que sigue siendo uno de los jugadores más controvertidos y polémicos de la actualidad. El atacante italiano volvió a tener una presentación para el olvido, esta vez en el duelo que enfrentó a su selección y a su similar de República Checa.

Su historia empezó en el minuto 68′ cuando recibió una tarjeta amarilla por reiteración en faltas que cortaban la salida de los defensores rivales. Balotelli aceptó la amonestación y siguió concentrado en sus labores, buscando poner en ventaja a Italia.

Tres minutos después (71′), el atacante del Milan disputaba un balón aéreo con un contrario, cuando de repente éste cayó al suelo quejándose de un golpe que le habría dado Balotelli en el rostro. El árbitro se dio cuenta de todo y no dudo en mostrarle la segunda amarilla a Mario, que alegó la decisión arbitral. En la repetición se pudo comprobar la clara agresión del ex-Manchester City, aunque él asegurara que no hubo intención.

Balotelli fue expulsado tras agredir al rival y cuando parecía que hay terminaría su rebeldía, se marchó golpeando las paredes de entrada a los vestuarios del ‘Generali Arena de Praga’, estadio en el que su selección empató a ceros ante la República Checa…

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