El delantero sueco ha participado en once ediciones con seis equipos, pero aún no ha conseguido ni siquiera jugar una final.

La profecía se volvió a cumplir. Al igual que como le sucedió en temporadas anteriores con el Ajax, con la Juventus, con el Inter, con el Barcelona y con el Milán, Zlatan Ibrahimovic se quedó una sin la posibilidad de disputar su primera final de Liga de Campeones.

La reciente eliminación del París Saint Germaín ante el Barcelona, en los cuartos de final de la actual edición, ratificó la maldición que vive el atacante sueco en la Champions League, considerando que esta fue la undécima vez que participó en el torneo de clubes más importante del mundo y nuevamente se quedó por fuera de alcanzar al menos un primer objetivo: disputar la final.

Zlatan quería este año poder levantar su primera ‘orejona’ y por eso se sumo al millonario proyecto del PSG. Las cosas no se dieron como se esperaba pues en el camino se les cruzó el siempre favorito Barcelona, que avanzó a las semifinales como uno de los claros aspirantes al título europeo.

Curiosamente, pese a que Ibrahimovic posee un importante récord en la Champions League, el ariete sueco no tiene buenos recuerdos de la competición continental y así lo ratifican las estadísticas que ha alcanzado en estas once ediciones, en las que participó con seis equipos diferentes.

Primero lo intentó, en su debut, hace 10 años, con el Ajax de Ámsterdam logrando alcanzar las semifinales, ronda en la que fueron eliminados por el Milan. En su segunda y última temporada con el equipo holandés no pasaron de la fase de grupos, en una de las Champions más atípicas que se recuerdan y ganada por el Oporto de un aún desconocido José Mourinho.

Fichó por la Juventus, equipo en el que jugó dos años ganado la Serie A y la Copa italiana pero donde volvió a naufragar en Europa: dos participaciones con la «vecchia signora», dos eliminaciones en cuartos de final ante dos equipos ingleses, Liverpool y Arsenal.

De Turín marchó a Milán para jugar en las filas del Inter. Tres años en los que el equipo italiano fracasó estrepitosamente en la Champions al caer en octavos ante Valencia, Liverpool y United.

Intentó probar suerte con otro equipo, esta vez de España, esta vez nada más y nada menos que el Barcelona, donde tampoco tuvo mayor relevancia y terminó viendo como quedaban eliminados ante uno de sus ex-equipos, el Inter que dirigía José Mourinho y que posteriormente se coronó campeón.

Se marchó decepcionado del Barça y el destino elegido fue… Milán. Esa temporada con los ‘rossoneros’ no pasaron de octavos y como si de un mal sueño se tratase, unos ex-compañeros, por segundo año consecutivo, se hacían con el cetro europeo, en esto caso era el Barcelona el que conseguía su cuarta Champions en 2011.

En conclusión, la máxima competición europea ha decidido ser cruel con uno de los jugadores más elegantes y talentosos de la década y que tantos goles bellos le ha regalado al fútbol. Zlatan, con 31 años, sigue esperando, quizá el destino le tenga guardado el final feliz que toda estrella merece y con el que él más que nadie ha soñado… ganar la Champions League.

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