El futbolista africano con nacionalidad alemana, asegura que está estudiando detenidamente la posibilidad de abandonar Italia.

Me siento incomodo y triste al tener que estar hablando de racismo y de ignorantes racistas que en pleno siglo XXI y en inicios del 2013, siguen generando capítulos amargos en el fútbol mundial. Muchos han sido los episodios racistas que han manchado al fútbol durante la historia. Los más recientes tuvieron como protagonistas a algunos jugadores, pero los que se han encargado de siempre impedir la erradicación de este ‘lunar’ son los hinchas.

Tanto es el racismo que aún habita en los estadios y dentro de los terrenos de juego, que la UEFA se ha visto obligada en repetidas ocasiones a investigar hasta los directivos que posiblemente fueron gestores de actos racistas en el balompié europeo. Lastimosamente, hay aficionados ignorantes que no han logrado evolucionar y siguen juzgando de manera ‘cavernicola’ a las personas que tienen un distinto color de piel.

El último episodio racista vivido en el fútbol se presentó hace un par de días en Italia. La ‘víctima’, por llamarlo de alguna manera, fue el futbolista africano con nacionalidad alemana Kevin Prince Boateng, quien fue insultado durante un amistoso que disputaron su equipo el AC Milan y el Pro Patria.

Los constantes gritos de la hinchada local provocaron que el futbolista se detuviera durante una jugada de ataque, tomara el balón con sus manos y disparara contra la tribuna que lo insultaba. Compañeros y rivales se fueron a apoyar a Boateng, quien «triste y furioso» abandonó el terreno de juego. El resto de jugadores del AC Milan respaldaron la decisión de su compañero y se marcharon a los vestuarios sin importar que aún restaba mucho del polémico encuentro amistoso.

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Han pasado un par de días desde aquel capitulo de racismo contra Boateng y el jugador del cuadro ‘nerazurri’ rompió su silencio, para dar sus primeras declaraciones al respecto. Kevin reconoció el dolor que le produce un suceso como éste y aprovechó para criticar el pensamiento y la manera de actuar de seres humanos no se terminan de ubicar en la época que viven.

«Me ha dejado huella. Meditaré tres días y la semana que viene me reuniré con mi asesor Roger Wittmann. Hay que ver si tiene sentido seguir jugando en Italia», explicó Prince en el diario ‘Bild’.

Según el jugador rossonero, «los gritos de mono empezaron ya en el minuto cinco. Me sentí triste, enfadado, sacudido. Que pase algo así en el año 2013 es una vergüenza no sólo para Italia, sino también para el fútbol en todo el mundo».

Por último, reconoció sentirse orgulloso por el apoyo de su equipo: «No podemos seguir tolerando el racismo. Mirar para otro lado es fácil. Actuar es difícil. Pero habría hecho lo mismo en un partido de la Liga de Campeones ante el Real Madrid. Y lo volveré a hacer cada vez que ocurra», reflexionó sobre este triste y polémico hecho racista.

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