Edinson Cavani sigue siendo noticia en el fútbol mundial. Tras ser convocado por Uruguay para la Copa del Mundo, concedió una entrevista al diario ‘The Guardian’ de Inglaterra para hablar del fútbol moderno. Estas fueron las palabras de Edinson:

LA SALUD MENTAL

«Hablo con el psicólogo de cosas que no son fútbol. Todos nos aferramos al fútbol y tenemos poco tiempo para concentrarnos afuera. A menudo un trauma comienza con el fútbol, pero el psicólogo te ayuda a ver que no viene solo del fútbol.

Puede ser tu crianza, tus padres, el entorno, la forma en que crees que eres porque desde muy pequeño pensaste que esa era la única forma de vivir, intentar ser un futbolista, un superhéroe».

EL GEN COMPETITIVO

«Nos enseñan a ser así. Porque las canchas existen, en todas partes. En todos los barrios y lugares, por más desfavorecidos que sean. Dondequiera que haya espacio para patear una pelota, hay juego. Esa competitividad que se exige como profesional ya está ahí.

Lo llevas haciendo toda la vida, todos los días, bajo la lluvia, en cualquier superficie, en cualquier condición, jugando descalzo, rompiéndote un dedo del pie, vendándotelo y continuando. Siempre digo que en el fútbol no es lo mismo jugar que competir».

EL FÚTBOL MODERNO

«Hemos mantenido esa esencia. Mira el fútbol moderno, que está perdiendo esa esencia. Tal vez vengo de esa vieja escuela. Tal vez no encajo del todo con el fútbol moderno, en términos de actitudes, lo que significa para los jugadores.

Eso no significa que no puedas decir cómo te sientes, ¿verdad? Lo veo constantemente: el modernismo, las redes sociales, cómo está el mundo, cómo ha avanzado la tecnología, que se ha metido en el fútbol. Eso cambia mentalidades.

Antes, todos en un equipo tenían el mismo objetivo. En estos días, en ciertos equipos por varias razones (la fama, lo que la gente y la prensa hacen sentir a los jugadores), ese no es siempre el caso».

FILOSOFÍA DE EDINSON CAVANI

«Para mí no hay ningún jugador que te haga ganar un Mundial él solo. Él no existe y nunca existirá. Alguien puede hacer algo mágico, pero necesitas compañeros de equipo corriendo, arriesgando su vida. Eso se olvida con demasiada frecuencia.

En cambio, todo depende del goleador, el nombre famoso, el Balón de Oro. Eso quita el foco de lo que realmente importa, de modo que lo que un equipo quiere lograr se deforma, distorsiona. Lo sientes, lo experimentas. Lo he vivido.

Cuando un jugador deja de lado de humildad, deja de lado las cosas más bonitas. Si algún día me dieran un premio individual me alegraría, seguro, porque destaca tu trabajo, pero no me cambiaría la vida porque la mayor felicidad es una foto de mi equipo en casa».