El penalti más extraño de la historia del fútbol se vio el pasado fin de semana en Portugal. Esmiraldo Sá da Silva, jugador del Desportivo Feirense, sorprendió con su pena máxima pausada. El brasileño anotó el gol del empate (1-1) ante el Leixões Sport, por la jornada 3 de la Segunda Liga.

El delantero se paró en el punto blanco y sin dar ningún paso hacia atrás, sólo clavó la pierna izquierda en el césped, levantó la derecha y se quedó congelado (como una estatua) por 8 segundos antes de sacar el disparo. El cobro terminó en las redes. Sin embargo, en el minuto 90+6, Jardel tuvo otro penalti y lo cobró de la misma forma. Pero en esta ocasión, el arquero atrapó la pelota.