La jugada más divertida de la semana se presentó en la Liga de Bulgaria. Un jugador del equipo local, que ganaba 2-1 en el minuto 94, fingió estar lesionado para perder tiempo. La camilla tuvo que entrar a recogerlo, pero lo que hizo después de ser atendido por los médicos fue el colmo.




Los médicos no eran los más dotados de virtudes y de camino a retirarle del campo, sorprendentemente el jugador se tiró desde la camilla al suelo para perder más tiempo todavía. Al intentar levantarle de nuevo, los asistentes lo volvieron a dejar caer, con la intención de seguir perder más tiempo; lo que terminó provocando una trifulca con los futbolistas visitantes.