Lucas Moura aseguró que en el PSG lo trataron como una persona sin importancia, algo que a estas alturas de la vida sigue sin entender.

El extremo brasileño ha vuelto a ser noticia en el fútbol mundial. Esta vez es por cuenta de una entrevista concedida a ‘France Info’, en la que habló sin tapujos de su calvario en París. Estas fueron las palabras de Moura:

DEL CIELO AL INFIERNO
«Hasta hoy no lo entiendo. Hice mi mejor temporada el año anterior, fue el segundo máximo anotador, una gran cantidad de asistencias, el jugador más utilizado, y de repente, comenzó la temporada sin que jugara. Me quedaba en casa, iba a entrenar, y en los partidos a casa. Ni siquiera estaba en el grupo.

Desafortunadamente, estas son cosas que suceden en el fútbol. Creo mucho en Dios, y creo que él tiene un proyecto para todo. Él me dio el mejor regalo con mi hijo. Cada vez que entrenaba, que no me convocaban para el partido y me iba a casa, cogía a mi hijo en brazos y me olvidaba de todos los problemas.

Me dio mucha fuerza para seguir trabajando, para dar lo mejor en los entrenamientos. Sabía que me daría una nueva oportunidad en París o en otro club. Eso es lo que sucedió con Tottenham. Me ha servido como una experiencia, ha fortalecido mi madurez».

SALIDA DE MOURA DEL PSG

«No podía quedarme otros seis meses así, por supuesto que no. Me sentía muy mal. Después de la temporada anterior, pensé que con mi trabajo, mis esfuerzos en los entrenamientos, tendría la oportunidad de de jugar, de mostrar. Esto no sucedió.

Calvario de Moura en París

Era imposible que me quedara. Un jugador debe jugar. Entrené bien, trabajé mucho, pero no jugué. Han sido los seis meses más difíciles de mi carrera. Y tuve que embarcarme en un nuevo desafío. El Mundial se acercaba y tenía que intentar mostrar mis habilidades para ser parte de la selección de Brasil. Para eso, tenía que jugar. Y en París, vi que no sería posible. No tuve oportunidad, no tenía lugar, incluso sin saber por qué».

DOLOROSA DESPEDIDA
«Fue muy difícil salir de un lugar que me gustaba tanto, en el que me había adaptado bien, un club que me encantaba, con los seguidores que me apoyaban, era difícil dejarlos, pero lo más difícil fue para dejar a los amigos que había hecho. Y, sobre todo, lo más frustrante fue irme sabiendo que podía ayudar al equipo, pero no era parte de él sin la razón.

Durante los últimos cinco años, construí una buena historia con el PSG. Pero salir de esta manera fue muy difícil de vivir. Me trataron como una persona sin importancia, como si no hubiera hecho nada por el club.

Pero no tengo rencor a nadie. Solo quiero agradecer a Dios, a Leonardo y al presidente que confiaron en mí y vinieron a recogerme y reclutarme en Sao Paulo. Aprendí mucho, estaba muy feliz. No quiero dejar que esos 6 meses borren todo lo demás. Mi salida podría haber sido diferente».

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