Cuatro heridos graves dejó un enfrentamiento entre hinchas de Atlético Paranaense y Vasco da Gama, durante la última jornada del torneo regular.

Si bien es cierto que Brasil es uno de los países en los que con más pasión se vive el fútbol, también está claro que los fervientes fanáticos cariocas están marcando una de las épocas más violentas que se han visto en la historia de este deporte.

Los constantes incidentes de violencia, el gran número de heridos y víctimas, sin olvidar la mala imagen que esto genera, enmarcan una de las eras más lamentables que ha vivido el fútbol brasileño y que se asemeja bastante a lo que se vivió hace muchos años en Inglaterra con los famosos «Hooligans».

Sin embargo, siendo coherentes y ubicándonos en los contextos particulares, la época de los Hooligans en Inglaterra se vivió durante un mundo poco culto y que seguía rigiéndose bajo la ley del más fuerte. Es así como lo que está sucediendo hoy en día, cuando a travesamos pleno siglo XXI, en el fútbol brasileño no tiene justificación alguna.

Cada vez son más los actos violentos que empañan el buen fútbol y que le restan interés a los verdaderos hinchas que han dejado de alentar a sus equipos por miedo a ser víctimas de enfrentamientos entre bandas, como el que se vivió el pasado fin de semana durante el juego entre Atlético Paranaense y Vasco da Gama.

Cuatro aficionados quedaron seriamente heridos tras la salvaje pelea que se produjo en las gradas del estadio ‘Arena de Joinville’ cuando apenas se llevaba un cuarto de hora de partido.

La pelea en el fútbol brasileño se produjo ante la ausencia absoluta de Policía, ya que, en versión de esta, «se consideraba un evento privado del club». La falta del típico cordón policial que separa a ambas aficiones propició que los hinchas locales atacaran las posiciones de los visitantes, registrándose imágenes impactantes de puñetazos y patadas que han dado la vuelta al mundo.

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Varios torcedores empezaron a caer por las tribunas ante los golpes de unos y otros. Algunos se ensañaron con dos del cuadro local que estaban caídos en el suelo, inconscientes y a merced de los golpes de sus adversarios. Esta nueva pelea en el fútbol brasileño es una vergüenza absoluta que sonroja al país que en apenas seis meses albergará el Mundial.

Lo más lamentable del caso es que, tras una hora de parón del partido por estos incidenetes, el choque se reanudó, una vez que la Policía entró en el recinto y garantizó al colegiado la seguridad de aficionados y jugadores. Obviando, por ejemplo, que incluso un helicóptero sanitario tuvo que ingresar al campo para evacuar a los cuatro heridos más graves, dos hinchas locales y otros dos visitantes.

El choque era de vital importancia para ambos equipos, pues el Atlético Paranaense debía empatar, al menos, para lograr plaza en la Copa Libertadores, mientras que el histórico Vasco da Gama, uno de los cuatro grandes de Río, estaba jugándose nada más y nada menos que el descenso.

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