El futbolista colombiano habló con orgullo y sin tapujos de lo duro que fue su pasado y sus inicios en el mundo del fútbol.

Si hay algo que admiro de los jugadores colombianos es que detrás de la mayoría de cada uno de ellos hay una historia de vida, de superación, de esfuerzo, de lucha y de supervivencia, que hace mucho más grande su presente y la posibilidad que tuvo de triunfar en el fútbol.

Dentro de los muchos que caben en esta lista, hoy quiero compartirles la de Carlos Bacca, recientemente fichado por el Sevilla, quien salió del Brujas de Bélgica como uno de los mejores jugadores que ha tenido el equipo y el balompié belga, durante toda su historia.

La ejemplar historia de Bacca fue narrada por boca del propio futbolista durante una entrevista concedida a ‘Marca.com’, en la que sorprendió a todos con sus conmovedoras declaraciones.

Su historia es más propia de una novela de aventuras. Carlos Bacca es muy creyente y tiene motivos para serlo. La historia de su vida es para llevarla al cine. Muchos conocen su trayectoria deportiva, pero pocos su dura experiencia personal.

Conmovedoras declaraciones de Carlos Bacca

«Con 20 años estaba en mi pueblo, Puerto Colombia, de ayudante de bus. La vida no era fácil. Después me tocó de controlador de los buses para poder ayudar porque vengo de una familia muy humilde y tenía que ganar dinero para ayudar a mi familia. Las puertas del fútbol se me habían cerrado hace tiempo y ya, a esa edad, no contaba con eso. Pero ese año me hicieron unas pruebas en el Junior de Barranquilla y gracias a Dios las pasé», desveló.

Aún así, jugaba en categorías muy inferiores y hasta «el 2009, con 23, no jugué en la liga profesional». Mientras, la pobreza y la humildad eran su día a día. «Fue una infancia dura, muy difícil. No había recursos para salir adelante. Gracias a Dios mis padres me dieron los mejores valores y por eso soy lo que soy y pude salir adelante».

Muy sincero, Carlos admite que hizo cosas de las que se arrepiente y que nunca más se repetirán. «Viví momentos difíciles desde niño y cuando uno empieza a ganar dinero cree que lo está ganando todo y por ahí estaba muy equivocado. Cometí errores pero gracias a Dios de los errores se aprende y yo lo hice».

Por último, mira al presente. «Levanté la cabeza y seguí adelante. Los valientes no son los que se quedan hundidos sino los que se levantan más fuertes», reflexionó.

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