La popularidad del fútbol, la rentabilidad del mercado y la necesidad de generar ingresos, se han convertido en tres ‘peligrosos’ rivales de los jugadores.

Desde siempre he venido insistiendo con el tema de que el fútbol pasó de ser considerado un deporte (el deporte rey) a convertirse en un plataforma de negocios en la que se invierte cierta cantidad de dinero y en una temporada, o más, se recoge el doble el triple y hasta 10 veces más, la cantidad invertida. La popularidad de este juego ha despertado el interés de los empresarios mundiales, quienes ahora ven en el fútbol la muestra perfecta de su más rentable negocio.

Cada vez son más las empresas, las marcas deportivas, los patrocinadores, los comerciales, la televisión, en fin, cada vez es más la publicidad que se mueve al rededor del fútbol y lo peor del caso es que aunque esto es muy bueno para quienes se benefician lucrativamente, está causando un daño colateral que perjudica a los jugadores, quienes finalmente no son más que las personas encargas de exhibir con su imagen la cantidad de productos que se nos quieren vender a través de ellos.

Si bien es cierto que el mundo de hoy gira en torno al dinero, también es verdad que este dinero que tanto nos gusta se ha convertido en el principal causante de lesiones en futbolistas. La necesidad de vender y la diligencia de obtener grandes ingresos, sin olvidar la competencia, han provocado que los jugadores lleven al limite sus capacidades físicas y terminen siendo las únicas victimas de una sociedad capitalista que se está adueñando de nuestro fútbol.

No es de gratis el hecho de que ahora se compita dos o tres veces por semana en las principales ligas del mundo. Tampoco es en busca del espectáculo que cada país tiene por lo menos dos o tres compenticiones en el mismo año, sin olvidar el sin número de torneos internacionales que también se disputan a la par de los campeonatos locales. El agitado y agotador calendario que se ve hoy en día en los diferentes países donde se juega fútbol (me atrevería a pensar que casi todos), obliga a tener a los mejores jugadores del mundo compitiendo a cada rato, lo que provoca una exaltación física del tope máximo que una persona puede dar.

Para no ir muy lejos, tomaré como ejemplo la más reciente lesión de Falcao García. El delantero colombiano terminó siendo la víctima del apretado cronograma al que fue expuesto en su equipo el Atlético de Madrid y la selección Colombia. La relevancia que ha tomado la imagen de ‘El Tigre’ trajo consigo una sobre-exigencia deportiva a la que fue llevado y que fue promovida por sus principales patrocinadores, quienes no querían perder un minuto de su aparición en televisión y en los diferentes diarios.

Pero, de pronto ustedes se preguntarán: ¿Por que Cristiano y Messi, los dos mejores jugadores del mundo, casi no lesionan si ellos juegan constantemente al más alto nivel? Bien, la respuesta es una sola… Cristiano y Messi son dos futbolistas que poseen unas potentes cualidades genéticamente determinadas, que sobrepasan las de un ser humano del común y que les permite ser diferentes ante los demás.

Sin embargo, repito, son los más los jugadores que terminan sufriendo como Falcao, ya que son muchos los casos de este tipo que se ven a diario en el balompié global. El dinero se ha convertido en el principal causante de lesiones en futbolistas y así como van las cosas, sin ser ave del mal agüero, dentro de poco el fútbol ya no será reconocido por el mundo como el ‘deporte rey’, sino como el negocio más lucrativo que haya existido en la historia.

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