El balompié charrua fue sancionado por culpa de los más recientes incidentes presentados durante el clásico entre Peñarol y Nacional.

Antes que todo, quiero aprovechar esta nota para realizar un llamado de atención a los «hinchas» que no han logrado evolucionar en el tiempo y siguen manchando con sus cavernicolas hechos lo hermoso del fútbol, impregnando la estética de este deporte con la violencia y el terrorismo que ya debería estar erradicado en nuestra sociedad.

No exagero, pues bastante lamentables son las consecuencias que ha dejado el más reciente choque entre Peñarol y Nacional, en una nueva versión del mas importante clásico del fútbol en Uruguay. La emoción que se debió haber dentro del terreno de juego el pasado miércoles, se trasladó a las gradas y se evidenció en la furia de los hinchas que provocaron una de las sanciones más importantes que se han visto en los últimos años del fútbol mundial.

Además del herido de bala y el jugador arrestado y procesado por agredir a un policía, los violentos incidentes que se presentaron durante y después del clásico charrua, dejan al país sudamericano sin acción de este deporte durante los próximos 10 días. El fútbol de Uruguay detiene su actividad oficial por diez días, según informa la prensa local.

La decisión fue tomada tras una reunión en la noche del jueves entre la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y el Ministerio del Interior e implica la suspensión de los partidos finales de la Copa Bimbo, el más importante torneo de verano del país y en cuyas semifinales se produjeron los incidentes, así como la Copa Antel, en la que Peñarol y Nacional tenían previsto volver a verse las caras el próximo miércoles.

«Nos reunimos con la Comisión de Seguridad del Deporte del Ministerio del Interior. Coincidimos en que hay que tomar decisiones y mandar señales de que hay ciertos límites que se deben respetar. Los hechos ocurridos afuera y dentro del Estadio Centenario no pueden repetirse», dijo el presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, al anunciar la medida.

Bauzá señaló que de este modo «el fútbol quiere ayudar a la sociedad» y que el país se debe «una semana de reflexión» para que el fútbol en Uruguay siga siendo «una fiesta».

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