Las selecciones de estos países manejan una propuesta que los enfrentaría el próximo año en Doha (Catar).

Si bien es cierto que los partidos amistosos, además de servir como preparación, represente una rentable fuente de ingreso para las federaciones de cada país, también es cierto que no es tan grande la cantidad de dinero que se ‘embolsan’ los directivos cada vez que pactan un compromiso de esta índole. Sin embargo, este básico concepto podría empezar a cambiar desde ahora, con un nuevo proyecto inversionista que están promoviendo los famosos y millonarios jeques árabes.

Parece ser que los señores con toalla en la cabeza ya no saben en que más gastar su platica y han decidido excursionar en el campo de la preparación de partidos amistosos. Cansados de inyectar gran parte de su dinero en diferentes equipos del mundo, los explotadores del petroleo han decidido invertir el resto de su fortuna en negocio que pinta ser mucho más lucrativo.

Los pioneros de su experimento serían las selecciones de Uruguay y España, que estudian una multimillonaria propuesta que los enfrentaría el próximo año.

En ese orden de ideas, la Real Federación Española de Fútbol maneja una oferta muy importante para que el amistoso del próximo miércoles 6 de febrero, el que abrirá el año en lo que a selecciones se refiere, se juegue en Doha (Catar) contra la selección de Uruguay.

Hace ya tiempo que desde esa parte del mundo se quiere que la campeona del mundo y ganadora de las dos últimas Eurocopas pise suelo árabe y eso puede ocurrir en febrero. La oferta atrae mucho a la Real Federación. Primero, por la cuestión monetaria porque recibiría aproximadamente 3 millones de euros. Después, porque se trata de un viaje relativamente cómodo, que dura seis horas y media, lo que permitiría estar de vuelta en Madrid el jueves por la mañana, gracias a la diferencia horaria.

Ese miércoles hay partidos de clasificación en la zona asiática, pero no en Europa ni en América. Por ello el rival designado, según ha confirmado este mismo martes desde Montevideo la Asociación Uruguaya de Fútbol, es la actual campeona de América.

La idea que se manejaba para este primer partido de 2013 era disputarlo en territorio español, quizá en Vigo. El primer rival en que se pensó fue Portugal, que devolvería la visita del partido que disputó La Roja en territorio luso, en noviembre de 2010.

Así que en los próximos días la RFEF decidirá si acepta esa posibilidad de Oriente Medio o si el partido es en España, lo que parece lejos por el caché exterior de La Roja. La traba es de España, porque Uruguay aceptó de antemano la jugosa propuesta de disputar el partido amistoso más caro de la historia.

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