Liga Alemana

Lección ejemplar de los Jugadores del Bayern a sus Hinchas

Los futbolistas del Bayern Múnich le dieron una histórica lección de fair play a sus hinchas, que insultaron al presidente del TSG Hoffenheim.

La Bundesliga está que arde. Van 24 jornadas y solamente ocho puntos separan al primero del quinto. El liderato ha cambiado de dueño en las últimas fechas y da la sensación que cualquier cosa puede pasar de aquí al final de la temporada.

Sin embargo, el Bayern Múnich sigue mandando con autoridad en el fútbol alemán. El equipo bávaro, que entre semana goleó al Chelsea en la Champions League, no tuvo compasión con el TSG Hoffenheim. Lo golearon en su estadio y completaron diez partidos consecutivos sin perder en la Liga.

Seis goles festejaron los dirigidos por Hans-Dieter Flick en el Rhein-Neckar-Arena. Philippe Coutinho lideró la goleada con un doblete; las otras cuatro anotaciones llegaron a través de Serge Gnabry, Joshua Kimmich, Joshua Zirkzee y Leon Goretzka. Más allá del resultado, el encuentro le ha dado la vuelta al mundo por la lección que le dieron los jugadores del Bayern a sus hinchas.

El cuadro visitante ya ganaba 0-6 cuando el partido fue interrumpido en el minuto 77′. Todo por culpa de los graves insultos y las pancartas ofensivas -también encendieron bengalas- dirigidas hacia Dietmar Hopp, dueño del conjunto local. El árbitro central, Christian Dingert, activó el protocolo ‘antiracismo’ y decidió detener el compromiso.

Lección histórica y ejemplar

Bayern y Hoffenheim volvieron al terreno de juego después de un parón de unos 10 minutos con una propuesta ejemplar. Hopp y Rummenigge saltaron juntos al campo en ‘señal de paz’ y los jugadores de ambos equipos comenzaron a pasarse la pelota entre ellos como si todos formaran parte de un mismo equipo. Fue la mejor forma de decirle, juntos, ‘no’ a los radicales.

Empezó un rondo en el que daba el toque un jugador del Bayern y se la pasaba a uno del Hoffenheim. De hecho, los dos porteros, Baumann y Neuer, se colocaron en el centro del campo. Nadie atacaba. Los 22 futbolistas estaban en el centro del campo pasándose el esférico y aplaudiendo a los fanáticos locales. Los entrenadores, Schreuder y Flick, dialogaban amigablemente.

Nada más terminar el partido se vivió otra imagen emocionante. Los jugadores de Hoffenheim y Bayern se dirigieron juntos a la grada para aplaudir entre interminables muestras de cariño y peticiones de perdón para Hopp. ¡Una lección nunca antes vista!

Share