Liga Española

El polémico sistema de juego de Luis Enrique que ha resucitado al Barcelona

El discutido estratega azulgrana ha implementado el modelo 3-4-3 (sin laterales) para mantener al equipo en la pelea por todos los títulos.

Cumpliéndole a sus hinchas y a su rótulo de aspirante al título, el Fútbol Club Barcelona goleó (6-1) al París Saint-Germain, en los octavos de final de la Champions League. Un doblete de Neymar, un autogol de Kursawa, un gol de Messi, uno de Suárez y uno más de Sergi Roberto, fueron suficientes para que el equipo azulgrana le diera la vuelta a una serie «imposible».

Al termino del compromiso, que llamó la atención del planeta entero teniendo en cuenta que el partido de ida había terminado (4-0) en favor de los franceses, mucho se ha dicho sobre esta histórica victoria de los dirigidos por Luis Enrique. Aunque en la mayoría se han dedicado a destacar la gesta de los jugadores por su notable desempeño dentro del campo, en esta oportunidad quiero hablar del director técnico y del polémico sistema de juego que ha implementado para devolverle la ilusión a los hinchas.

Cuando nadie creía, en el momento en el que las críticas enterraban al Barça, Luis Enrique tenía un plan. El asturiano tenía en mente su último cartucho, la última bala que disparar en defensa propia. Estaba decidido a jugar la ruleta rusa. El ataque a su equipo llegaba desde todas partes, era una emboscada en toda regla. Y la única manera de salir indemne, fortalecido, era arriesgando. Con ello contaba ‘Lucho’.

Como si de un ensayo se tratase, el técnico azulgrana incluyó una variante táctica en el Vicente Calderón que tenía como objetivo afianzar el sistema perfecto para levantar la eliminatoria ante el París Saint-Germain. Llegó la defensa de tres y apareció Rafinha Alcántara en el lateral para no salir nunca más de esa zona. Luis Enrique había dado con la tecla. Había encontrado el sistema ideal para tratar de hacerle seis goles a un equipo que le marcan poco y que marca mucho.

Desde entonces, cuatro partidos, cuatro victorias, 19 goles a favor, tres en contra. Con Sergi Roberto tirado hacia el centro, con Ivan Rakitic empleado en distintas fases como lateral, recuperando a Javier Mascherano para la causa… en definitiva, dándole una vuelta de tuerca más a este Barcelona. Un Barcelona con balón, otro sin él. Y volvió la presión. Y el Barça se comenzó a parecer más al Barça. El 3-4-3 lo ha hecho posible. Para los que no creían, Luis Enrique tenía un plan.

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